Como emprendedores podemos ponernos muchas trabas al momento de comenzar a formar un negocio: tengo miedo; el Estado me afana; la competencia es dura, no estoy preparado, etc, etc. Pero hay un factor que seguramente sea el primero que nos hace abandonar la idea de poner un negocio: DINERO. Pensamos en oficinas, en sueldos que pagar, sillas, escritorios, lámparas,
gatitos dorados chinos moviendo la manito para delante y para atrás y muchísimas cosas más.
Pero esto no debe de ser una preocupación si estamos dispuestos a ceder una parte de nuestra empresa a un posible
inversor ángel, es decir, una persona que está dispuesta a dar una suma importante de dinero para que tu
start-up se pueda desarrollar y prosperar. A cambio te pide un porcentaje de las acciones de la empresa. Esto